Empieza por el resultado
Describe qué quieres que cambie cuando el proyecto esté en marcha. “Quiero una tienda” es una solución; “quiero vender sin recibir pedidos por WhatsApp y reducir errores de inventario” es un objetivo.
Preguntas que ayudan
- ¿Quién usará el sitio o plataforma y qué necesita hacer?
- ¿Qué existe hoy y qué funciona o no funciona?
- ¿Qué debe pasar cuando alguien completa una acción?
- ¿Qué herramientas ya usas y deben conectarse?
- ¿Quién administrará el contenido y con qué frecuencia?
- ¿Hay fechas obligatorias o eventos que condicionan el lanzamiento?
- ¿Tienes identidad de marca, textos e imágenes?
Lo que no necesitas tener resuelto
No necesitas llegar con un diseño terminado ni elegir la tecnología. Sí ayuda tener claridad sobre el problema, las personas y el presupuesto aproximado. Un buen equipo debe ayudarte a convertir eso en una propuesta con alcance y supuestos explícitos.
La mejor cotización no es la más barata: es la que permite comparar lo mismo y anticipar lo que ocurrirá después.